Probamos el LG G4:
Con una cámara evolucionada y superior a muchos terminales de gama alta y con un diseño excepcional. Así es el nuevo LG G4, el nuevo buque insignia de la firma surcoreana presentado recientemente.
En las manos, el tacto es manejable. Da la sensación de ser
robusto. Su carcasa es intercamabiable, por lo que además continúa
dando la opción de sustituir la batería de forma manual, una
característica que ya ha prescindido, por ejemplo, su rival surcoreano
Samsung con el Galaxy S6.
Este «smartphone» supone una apuesta para luchar en el
mercado de la gama alta muy centrada en la imagen, con pantalla
ligeramente curvada y un peculiar acabado de cuero. La compañía
tecnológica surcoreana ha potenciado las cámaras de su nuevo smartphone:
el G4 tiene una trasera de 16 megapíxeles con estabilizador de imagen y
una apertura de f/1.8 que graba vídeo en 4k. La frontal es de 8 megapíxeles.
El usuario puede guardar las imágenes en formato RAW y JPEG
y también controlar de manera manual el enfoque, la velocidad de
obturación, la ISO, la compensación de exposición y el balance de
blancos.
El teléfono cuenta con una pantalla ligeramente de 5.5
pulgadas y resolución de 2.560 x 1.440 píxeles que promete una mejora de
brillo, contraste y colores más naturales. Pesa 155 gramos, su grosor
es de 9,8 milímetros y en su interior hay una batería extraíble de 3.000 miliamperios,
3 gigas de RAM y un procesador Qualcomm Snapdragon 808 de seis núcleos
(no tan potente como el 810 tope de gama, pero que evita los problemas
de calentamiento asociados).





